Hoy en día podemos encontrar birria en casi cualquier lugar: en la esquina, en fondas, en puestos callejeros, y por supuesto, en El Maverick. Pero lo que muchos no saben es que, durante siglos, la birria no era un platillo cotidiano. Era un manjar reservado para ocasiones especiales, celebraciones importantes y reuniones familiares de alto calibre. En pocas palabras: la birria era comida de fiesta.
La birria: de comida de ocasión a ícono nacional
Originaria del estado de Jalisco, la birria se cocinaba con carne de chivo, marinada en chiles y especias, y cocida en hornos de tierra durante horas. Este proceso largo, cuidado y lleno de técnica, no era algo que se hiciera cualquier día. Preparar birria implicaba tiempo, recursos y una intención clara: celebrar.
Era común encontrarla en:
- Bodas: donde grandes cantidades de birria se cocinaban para alimentar a todos los invitados.
- Fiestas patronales: como parte de la comida tradicional del pueblo.
- Bautizos, quinceañeras y aniversarios: donde la birria era sinónimo de alegría y unión familiar.
- Ferias y tianguis: donde su aroma se mezclaba con música, danza y tradición.
¿Por qué era considerada especial?
Primero, por el tipo de carne. El chivo no era tan común como la res o el pollo, y conseguirlo implicaba planificación. Además, su sabor fuerte requería una preparación cuidadosa para hacerlo apetitoso. De ahí que se usaran marinados con chiles secos como guajillo, ancho o pasilla, además de ajo, comino, laurel y clavo.
Segundo, por el método de cocción. La birria tradicional se cocinaba en hornos de tierra, cubriendo la carne con pencas de maguey para mantener la humedad y el sabor. Esto no se hacía todos los días, sino solo cuando se justificaba el esfuerzo.
El ritual de servirla
Servir birria también era un acto de respeto. Se hacía en platos hondos, acompañada de su consomé, tortillas recién hechas, cebolla picada, limón, y en ocasiones arroz. El anfitrión se lucía ofreciendo birria, como quien comparte lo mejor que tiene.
La birria como símbolo de comunidad
Además del sabor, la birria tenía un fuerte valor social. Era una comida que reunía, que marcaba momentos importantes, que dejaba memorias. Quien probaba birria en una fiesta, sabía que estaba en un evento especial.
En muchos pueblos, la preparación de birria implicaba a toda la comunidad: alguien conseguía la carne, otro molía los chiles, otro encendía el horno. Era una cadena de colaboración, una receta colectiva que unía generaciones.
¿Y cómo llegamos al presente?
Con el paso del tiempo, la birria se popularizó. Cambió la carne de chivo por res, el horno de tierra por ollas de presión, y el ambiente festivo por el local de la esquina. Pero algo no cambió: su sabor sigue llevando el espíritu de celebración.
Hoy la puedes comer entre semana, después de una desvelada, o simplemente porque se te antoja. Pero su origen sigue ahí, en cada cucharada de consomé y en cada taco dorado que se sumerge en él.
En El Maverick seguimos la tradición
En El Maverick entendemos el valor de la birria. Por eso cada plato que servimos lleva ese toque festivo que la caracteriza desde sus raíces. Respetamos la receta, pero también la actualizamos para que sea accesible sin perder su esencia.
Nos enorgullece ser parte de esos momentos especiales: cumpleaños, reuniones, antojos o fines de semana en familia. Cada vez que eliges nuestra birria, estás reviviendo una tradición de fiesta, sabor y mexicanidad.
¿Tienes algo que celebrar?
Te invitamos a venir a El Maverick y vivir la experiencia completa. Prueba nuestro consomé, nuestros tacos, nuestras quesabirrias, y revive esa costumbre de celebrar con sabor. Síguenos en redes sociales para conocer promociones, eventos y platillos especiales. ¡Que nunca falte birria en tu fiesta!



